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Y cuando ya conocemos el ¿por qué?, entonces es importante preguntarse: ¿PARA QUÉ? Es evidente que todo tiene un OBJETO de ser, y a eso responde Para que … Nos da la idea del termino, del fin o al menos el intento a que se dirige o encamina una acción u operación.
Es decir, al dilucidar el ¿Para qué? podemos afrontar el objetivo, por el cual algo se debe hacer o se hubo de hacer, siempre hay un punto de mira que alcanzar; es ahí donde al poner nuestra atención encontraremos el fin de una acción.
Veamos algunos ejemplos:
«E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.» [Génesis 1: 16]. El objeto de crear los astros, no era para «bonito» (que también), era necesario que cumpliesen una función útil: que fuese alumbrada la Tierra de día y de noche, y que ambos tiempos se distinguiesen.
También puede que al descubrir el ¿Para qué? podamos aliviarnos de sufrir una consecuencia no deseada: «… No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.»[Génesis 3: 3] El para que lleva implícito una advertencia.
Puede que sea la manera de decir un mandato: «Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.» [Éxodo 20: 20] y al cumplir el mandato la retribución es buena.
El Para que, explica la lógica al «hacer»: «Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.» [Lucas 11: 33] De manera que por lógica no se esconde algo que debe ser mostrado.
El para qué, vale para hacer un reclamo, cuando no se hizo lo correcto: «… ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?» [Lucas 19: 23] Cuando no se hace lo correcto, y la consecuencia no era el fin esperado, habrá una consecuencia negativa.
En ocasiones el para qué nos descodifica algo que parece insólito, y que no es entendible en un primer intento de análisis, como este caso: …»para que todo aquel que en él cree (Señor Jesús), no se pierda, mas tenga vida eterna.»[Juan 15 : 3] Aquí el para que, nos esclarece que más hizo Dios por los hombres, hasta el punto de entregar a su hijo «… para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» [Juan 3: 16]
Entonces, escudriñar los «para que» será una sencilla manera de enfocar al objeto o fin que se quiere o debe alcanzar, ¿te parece?

