jueves 25/06/2020

Hola!

En esta época, se habla mucho de solidaridad, algo loable, y que sí, se debe practicar de forma asidua. En tiempos de crisis social se acentúa esta premisa; la gente comparte o da lo que a otro le hace falta, puede que alimentos, ropas, ayuda en los pagos de facturas, en fin, hay muchas maneras de expresar solidaridad. Es una practica que ejercita el no egoísmo, y que hace que pensemos en el otro, el cual necesita algo que nosotros tenemos y que podemos compartir.

Voy a ir más allá: La misericordia. Más allá porque al ser solidario mostramos un lado bueno, sí; hacemos caridad, compartimos con aquél que merece ser ayudado, y el hacer misericordia no es como un sacrificio material, conlleva también un acto espiritual. La misericordia, es más densa, más profunda, más alta y más ancha!

La misericordia se practica, cuando quien la recibirá no es merecedor de ella! Es un acto de  conmiseración, de amor hacia alguien que no merece comprensión. Sólo puede mover a misericordia un corazón abierto a la restauración del otro.

Mirad este ejemplo: “…hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueva sobre justos e injustos”[Mateo 5: 45 ] Esto es misericordia! Se puede practicar así: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen …» [Mateo 5: 44], de esta manera probáis que eres hijo del Padre ( … para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos)

Y, recibiremos también misericordia, por cierto, la necesitamos cada día: «Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.» [Romanos 9- 16 y referencia a Éxodo 33- 19 ] y aquí una clave: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.»[Mateo 5- 7]