Hola!
Es curioso, para comenzar a conocer a alguno/a, lo primero que queremos saber es su nombre y donde vive, luego saber de dónde es, que le gusta, en que trabaja o estudia, preferencias sobre libros, arte, música, que moda prefiere para vestir, le gustará: el mar, la montaña, la ciudad, el campo, qué afiliación política tiene, qué manías tiene, cómo fue su infancia, cómo lleva su vida familiar. En fin, enterarse de todo, cada aspecto de la vida de esa persona y así entablar (o no) una amistad, hace falta intercambio y conexión, porque sino, será quedarte con lo que oíste sobre esa persona, que puede te intrigue y provoque curiosidad, pero el vínculo será sólo de «conocido» y no pasará de la fase: alguien popular o renombrado.
En una primera cita, imposible saber todo del otro/a, es importante pasar TIEMPO juntos, conversando y escuchándose, creando una base en confianza. Es bueno dejar atrás los PREJUICIOS que te has formado sobre lo que te han dicho de él/ella, para poder hacer tu propia valoración. OBSERVAR sus acciones, sus actitudes para conocer el carácter y su intención al acercarse a ti.
Pues muy parecido a esto es la manera para conocer a Jesús! Para aceptarle como tu salvador personal, tu roca, el verdadero; tendrás que dedicar tiempo, observarle, desprejuiciarte y abrir tu corazón.
Y sucederá algo especial: Será consolado tu corazón, serás unido en amor a Él. Luego de recibirle andarás en Él, arraigado y sobreedificado, confirmado en fe, y abundarás en acciones de gracia, podrás alcanzar pleno entendimiento a fin de conocer los misterios de Dios Padre y de Cristo, en quién están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. [lee Colosenses 2]
¿Te quedas con: «lo conozco de oídas» teniendo la duda que son fabulas artificiosas lo que se ha hablado de él, o prefieres un trato íntimo que te lleve al pleno entendimiento?
«Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.» [Oseas 2: 20]

