Hola!
A veces … bastante veces, mejor dicho! Se nos llena la cabeza de vanidades, y perdemos el «cielo,» nos descarriamos y es que cuando aumentan las riquezas, solemos poner nuestro corazón en ellas.
RIQUEZAS: Abundancia de bienes y cosas (referente a lo material) Otra denominación: dinero, fortuna, opulencia, bienestar, capital, hacienda, enriquecimiento, patrimonio.
Una anotación: «Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder…» [Salmos 62: 11]
Un reconocimiento: (dijo David) «Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.» [1ª Crónicas 29: 12]
Una experiencia de vida: «Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.» [Job 1: 1- 3]
Aún siendo Job un hombre fiel a Dios, fue probado, y cuando todo lo perdió, (dijo Job) «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.»
Considerando la anotación, lo que el rey David expresó sobre de donde procede todo, y la experiencia de vida de Job, la lógica me lleva a repetir lo que afirma Proverbios 11: 4 que: «No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; Mas la justicia librará de muerte.» Así que si eres bendecido con riquezas: muy bien, es gracias al Señor! pero si pones tu corazón en la justicia mejor que mejor! porque no perderás el «cielo.»
atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.
[1ª Timoteo 6: 17- 19]

