miércoles 17/06/2020

Hola!

A veces … bastante veces, mejor dicho! Se nos llena la cabeza de vanidades, y perdemos el «cielo,» nos descarriamos y es que cuando aumentan las riquezas, solemos poner nuestro corazón en ellas.

RIQUEZAS: Abundancia de bienes y cosas (referente a lo material) Otra denominación: dinero, fortuna, opulencia, bienestar, capital, hacienda, enriquecimiento, patrimonio.

Una anotación: «Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder…» [Salmos 62: 11]

Un reconocimiento: (dijo David) «Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.» [1ª Crónicas 29: 12]

Una experiencia de vida: «Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.» [Job 1: 1- 3]

Aún siendo Job un hombre fiel a Dios, fue probado, y cuando todo lo perdió, (dijo Job) «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.»

Considerando la anotación, lo que el rey David expresó sobre de donde procede todo, y la experiencia de vida de Job, la lógica me lleva a repetir lo que afirma Proverbios 11: 4 que: «No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; Mas la justicia librará de muerte.» Así que si eres bendecido con riquezas: muy bien, es gracias al Señor! pero si pones tu corazón en la justicia mejor que mejor! porque no perderás el «cielo.»