Hola!
Ya analizamos qué es el ánimo, hoy miremos qué nos afecta de manera aguda nuestro ánimo, (o de manera crónica), es desafortunado cuando nos estacionamos en un estado de vergüenza que es la que turba nuestro ánimo por la conciencia de alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa o humillante [Según la RAE, concepto de vergüenza]
Y digo de forma aguda o crónica, porque el tiempo que estamos regodeando la vergüenza será determinante. Es noble sentir vergüenza ante una actitud/acción (nuestra o de otros) pero el modo de dar solución al asunto es lo importante en verdad; si eres capaz de seguir un camino recto: vergüenza –> arrepentimiento –> nunca más, y lo haces de manera inmediata, la solución, que es el perdón, llegará de forma inmediata y no te conducirá a un tortuoso camino crónico de culpabilidad.
Podemos resumir que la vergüenza necesita ser quitada no ocultada, y necesita ser eliminada, no evitada. Por tanto la única manera de ser aliviado de la presión de la vergüenza no es «esconder» porque : » Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones.»[Mateo 9:4] no puedes esconder nada delante de tu creador! Sin embrago, cuando decides «presentar» al Señor tu vergüenza: «Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás, tú, oh Dios» [Salmos 51: 17] todo cambia! Porque el objetivo de la vida del cristiano es la rectitud (que no es vivir en vergüenza), así que : «(dice el Señor) … yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas» [Apocalipsis 3: 18]
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
[Romanos 10: 11]

