sábado 13/06/2020

Hola!

Hablemos hoy, sobre la actitud, la disposición, el temple; aquello que nos provoca sentir valor y energías para realizar alguna cosa, la que sea, me refiero al ÁNIMO. He revisado el diccionario RAE, y me ha sorprendido que la palabra ánimo viene del latín animus, y del griego ánemoslo que equivale a ¨soplo.¨ Y describen otro alcance de esta palabra: Alma o espíritu, en cuanto a principio de la actividad de la vida humana.

¨Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.¨[Génesis 2:7] Si observamos detenidamente, la palabra soplo del griego viene a hacer el alma que Dios puso al dar vida al hombre.

Por otra parte la condición psíquica estará acentuada por un tipo de carácter y habrá una índole o naturaleza en el temperamento de cada uno, que marcará el humor, que en Psicología se describiría en tres términos: humor expansivo (matices de satisfacción y felicidad), depresivo (matices de languidez, morosidad ) y neutro (marcado por la indiferencia)

En situaciones cotidianas podemos estar en cualquiera de estas tesituras según la motivación que sintamos, y ahí es donde hay que pararse y ANIMARSE O ANIMAR, porque a veces no es lo que nos motive lo que debemos tener en cuenta para ¨subir un escalón más¨, sino pensar que el Señor va delante, y toca esforzarse, aunque luzca que no tenemos el ánimo necesario. ¨Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.¨[Deuteronomio 31: 6] Conclusión: lo que nos toca a nosotros es esforzarnos, lo demás lo cubre el Señor, es hacer / obrar voluntariamente, sin esperar la ganancia, sólo con pronto ánimo para agradar Dios.