viernes 12/06/2020

Hola!

¿Quieres encontrar algo? Búscalo! El que busca encuentra!

Ahora, hay que ser ingenioso para hallar lo que se busca, porque sentado de manos cruzadas nada se hallará.

Hacer lo necesario para conseguir algo o hallar a alguien, eso es BUSCAR. Registrar, cachear, escudriñar, indagar, investigar, averiguar, examinar, explorar … si no se practican tales cosas … imposible hallar lo que se pretende descubrir.

Buscar … sí, pero dónde? Por supuesto que dependerá de con qué quieres topar. SEGÚN LO QUE BUSQUES, puedes investigar en direcciones postales, direcciones web, números de teléfonos, bibliotecas donde hay libros, revistas, periódicos, etc. ; puedes buscar en cajones, en los rincones, preguntar a otros, puedes buscar en tu corazón. Lo que hay que tener en cuenta es algo: Puede se acabe el tiempo para encontrar! Y cuando te des cuenta ya sea tarde y quedaste sin lo que querías hallar, pues había tantas prioridades, que «eso», lo dejaste para después y después y después.

Una vez me preguntaron: – Y dónde Dios existe, me gustaría hallarlo. Y lo has encontrado? … – Ah! lo busqué y sí, lo encontré! … – No se ve, dónde lo encontraste? … – Umh! …

Dios, dice : «Heme aquí, heme aquí!» … no le prestamos atención (por andar en camino no bueno y en pos de nuestros pensamientos, en rebeldía) y Dios se presenta sin siquiera buscarle nosotros, y sin embargo no le hallamos. Será que estás buscando señales, ciencia o prueba y por eso no le hallas de corazón? Entonces, creo, que hay que tener una disposición: estar atentos y propenso a esa búsqueda y Él se dará a conocer. Lee Isaías 65: 1- 2.

También dice : » … Buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá» [Lucas 11: 9] Así que no me cabe duda: hay que tener un atisbo de ganas de hallarle. Y si no lo encuentras, a pesar de buscarle, entonces no te quedes de brazos cruzados, estúdialo más e investiga y podrás observar la evidencia, pero no busques en el sitio inadecuado! Para comenzar, tu interior sería buen inicio. Y te diré otra cosa: «Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.»[Hebreos 11: 6]