Hola!
Por el motivo que sea, si haz perdido la alegría, tranquilidad, alivio, paz; más allá de la ansiedad, y sientes zozobra y pesadumbre, estás ANGUSTIADO. Y tu carácter se volverá penoso, agitado y triste. Perderás las ganas y vivirás en sufrimiento. Piénsatelo bien, es válido estar en un estado de angustia?
Esa angustia emocional que es como un ciclón que arrasa con toda emoción positiva y te mantiene en un estado de tristeza y en vilo, en queja continua y en malestar psíquico que hasta puede producir afecciones físicas limitantes (mareos, problemas digestivos, cansancio, tensión muscular, opresión en el pecho), no podemos permitirle crecer porque llegará a ser patológico, pues los neurotransmisores, como la adrenalina, llegan a desestabilizar nuestro organismo.
La semilla de la angustia: Cuando nos dejamos influenciar por esta cultura social de que hay que ser «exitoso en todo» y constantemente vivimos el altibajo de «ganar-frustración», transitamos por un canal que nos lleva a la angustia; no alcanzar esa «meta» trazada socialmente, nos empobrece el ánimo y creemos que si no hay reconocimiento social no hay triunfo. NOTA: Hay que ser cuidadosos en la crianza de los niños, porque al exigirles constantemente que todo tienen que lograrlo de manera excelente y sobresalir del grupo, estamos sembrando esa semilla.
¿Sabes que eres aceptado tal como eres cuando El Señor entra en tu vida?¿ Sabes que esforzarte y ser valiente es justo a lo que te exhorta Dios, siempre que le pones a Él por delante?¿Sabes que puedes vivir en regocijo siempre, porque puedes poner tus peticiones delante de su Altar? Entonces, si es así, no cabe la angustia; manejando el estrés sabiamente en la presencia del Señor podemos sobreponernos y no dejar arrastrar nuestra mente hacia un estado angustioso.
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. [Filipenses 4: 4- 6]


Una respuesta a “jueves 11/06/2020”
Leyendo el devocional de hoy sobre la fé; entiendo que el enlace para que la fé en acción sea una realidad en mi, es el obedecer a lo que Dios dice que haga…Escuchemos su voz, que nuestros oídos estén atentos a su palabra y la obediencia a él hará que nuestra fé se accione…Un abrazo mis hermanos.
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