Hola!
El egocentrismo no nos deja mirar más allá de dos pasos de nosotros, ubicados en nuestras ganas, necesidades y ambiciones dejamos a un lado al resto de la humanidad, somos el ombligo del mundo: Quiero esto para mí! Aquello es mío! Yo … yo … y yo!
Otra cosa es el amor propio: vivir con cuidados por nosotros mismos, desde llevar un estilo de vida saludable, hasta dedicarnos un tiempo para preservar el equilibrio emocional. Si nos amamos, podemos reflejar ese amor en los demás de forma buena: «… y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. [Marcos 12: 33]
Pero, el amor excesivo e inmoderado a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidar el de los demás: es EGOÍSMO. De este hay que cuidarse, es muy fácil caer en esa trampa! Si lo que nos mueve a hacer cosas es sólo saciar nuestra codicia, llegando a manipular a los de nuestro entorno a que hagan todo para nuestra única ganancia, entonces sí que estamos en un grave peligro. Pues, abrir un espacio para el amor (ágape) entre el egoísmo es algo impracticable.
Lo contrario al egoísmo egocéntrico es la solidaridad, el altruismo y la abnegación.
«Nada hagáis por contienda [rivalidad, egoísmo] o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.» [Filipenses 2: 3- 4]

