miércoles 03/06/2020

Hola!

Anteriormente he hablado sobre algunos hábitos que nos apegan a Dios:

– orar

– leer su Palabra

Hoy consideraré otro: – meditar, que es la acción de pensar atenta y detenidamente sobre algo, podríamos aludir también: cavilar, discurrir, abstraerse. (No estoy citando a la meditación al estilo de algunas ideologías/ religiones, sobre «vaciar» la mente para autocontrol)

Apartarse un rato de todo y todos lo que nos rodea y centrarnos en nuestro interior de manera honesta, es meditar; evaluando cada pensamiento y cada cosa que está en nuestro corazón, averiguando sobre nuestros profundos sentimientos y emociones: «Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre»[Marcos 7: 21- 23], y conseguimos evitar contaminarnos al poner nuestra mente en :»… todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre»… dice el Apóstol: si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.[Filipenses 4- 8]

Ahora me referiré a una meditación más sublime: «En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré»[Salmos 145- 5], ¿Qué cosa más bella para meditar existe, que su magnificencia? «En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos.»[Salmos 119: 15] El método de considerar sus caminos es meditando en sus mandamientos, o ¿no? «Meditaré en todas tus obras y hablaré de tus hechos»[Salmos 77: 12], para hablar a otros del Señor, primero hay que meditar en su creación, sino será palabra vacía.

En ocasiones escuchamos, leemos, vemos de las cosas del cielo y nos maravillamos, pero no lo guardamos en el corazón, sólo pasamos un momento agradable y no resultó en edificación porque no la guardamos para meditarlas. «Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón»[Lucas 2: 19] Entonces vendría mejor: Meditad en nuestro corazón y callad. [ Lee Salmos 4: 4]

Una respuesta a “miércoles 03/06/2020”

  1. Amén. Nos enriquecemos al meditar en su palabra, nos nutre y llena todo nuestro ser. «!Cuan dulce son a mi paladar tus palabras! mås q la miel a mi boca» salmos 119:103

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