sábado 30/05/2020

Hola!

La primera vez que aparece en las escrituras la palabra miedo, es tan temprano como Génesis: «Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí»[Génesis 3: 9- 10] Resulta que el primer hombre ya desatendió una encomienda y la consecuencia fue sentir miedo, porque la desobediencia engendra castigo.

El miedo es un recelo o aprensión que se tiene al pensar que sucederá algo contrario a una cosa buena, es la angustia por un riesgo de que habrá daño.

Si hablamos de reacción ante un peligro, el miedo es una respuesta natural, al desatar la salida de hormona del estrés: la adrenalina, provoca una sensación desagradable que afecta al cuerpo ( palpitaciones, temblor, sudor, parálisis, huida) El miedo también lleva a la mente preocupación, ansiedad y al alma desasosiego, aflicción, quebranto. Pero el miedo puede ser controlable, ya que si nos alejamos del peligro, y evitamos sus consecuencias dejaremos atrás el miedo, en muchas oportunidades nos metemos en situaciones voluntariamente que inevitablemente nos llevará a la sensación de miedo. Por ejemplo una mentira para encubrir algo que pudiera tener consecuencias nefastas: «Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto»[Génesis 26: 7].

Veamos ahora qué es el temor: la pasión del ánimo que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso. ¿Qué puede ser para ti algo dañoso o peligroso? Miremos el punto más elevado: «Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer» [Génesis 20: 11] ¿A qué se refería Abraham? Ciertamente a lo que dice Proverbios: «El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino»… [Proverbios 8- 13], evidentemente aquellos carecían de ese tipo de temor.

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
[1ª Juan 4: 18]

Resumiré : Si temes a Jehová, lo demuestras cumpliendo sus estatutos, así saldrás sin dificultad de situaciones «de miedo», pues «el temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte» [Proverbios 15: 16], más esclarecedor: «El temor del hombre pondrá lazos, mas el que confía en Jehová será exaltado» [Proverbios 29: 25] Hay una solución especial: perfeccionarse en el amor, pues este echa fuera el temor ( se refiere a la desconfianza en Dios, quien nos amó primero).