Hola!
¿Es factible hacer promesas?¿Tenemos la facultad de cumplir lo que prometemos? ¿Es adecuado no cumplir lo que prometemos? Las respuestas serán variadas, pienso que con alta probabilidad serían: – no es factible hacer promesa porque – nuestra facultad para cumplirlas es baja y – no es adecuado faltar a la palabra empeñada.
Promesa: Ofrecimiento de cumplir lo dicho al expresar la voluntad de dar o hacer algo por alguien. Hay una certeza en lo que se promete.
En la vida cotidiana, prometer sin previa conciencia nos meterá en un buen «lío»; asumimos una deuda de cualquier índole y ¿si no podemos cumplirla?¿qué pasará? Un consejo : «No seas de aquellos que se comprometen, Ni de los que salen por fiadores de deudas»[Proverbios 22: 26]
En la relación con el Señor, empeñar nuestra palabra , y no cumplirla , no será para tu bien: «Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes»[Eclesiastés 5- 4]. Otro consejo: «Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas». [Eclesiastés 5- 5]
Si eres cauto y no te dedicas a andar de promesa en promesa, serás libre: «Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado»[Deuteronomio 23: 22] Y si prometes porque tienes la confianza que podrás cumplir, pues cumple sin fallo. Consejo: «Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca»[Deuteronomio 23: 23]

Conozco a Uno infalible en sus Promesas, seguro tú también, el cual siempre ha cumplido, cumple y cumplirá sus Promesas, para recibir sus promesas primeramente hay que poner diligencia en las condiciones que antepone a ellas, como es …»mediante Conocimiento de Aquel que nos llamó por su gloria y excelencia», según nos dice el apóstol Pedro, «por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia» [2ª Pedro 1: 4]
