lunes 25/05/2020

Hola!

Responder No / responder Sí. Límites opuestos de una misma línea, tomar una u otra dirección a veces se vuelve espinoso, porque si siempre es sí, somos permisivos, y si decimos no, podremos ser catalogados de pedantes, mal educados o egoístas. Y como generalmente la opinión de los otros nos interesa mucho, se convierte en un sufrimiento tomar una respuesta afirmativa / negativa, ante una propuesta o solicitud cuando lo que deseamos es lo contrario de lo que el otro espera.

Hay límites que debemos respetar: comprender nuestras propias necesidades, deseos, principios y convicciones nos ayudará a identificar cuándo corresponde un sí o un no.

Podemos tomar un tiempo para pensarnos qué responder. Es frecuente que el primer impulso nos lleve a decir sí y se acepta algo que realmente no compartimos, o que somos incapaces de cumplir. Sin embargo al pensar detenidamente sobre lo que debíamos decir, concretamos que es un no, y sin sentirnos culpables y con las razones justas podemos educadamente negarnos, y desde un inicio dar la respuesta que correspondía, así se evitan malos entendidos y confusiones.

Sobre todo el no que se dice a un niño en una situación que determinará su formación, con las adecuadas explicaciones, debe ser firme; es la manera de enseñarles que el doble ánimo no es recomendable.

Las personas que nos rodean cuando se percaten que el no es realmente justo, respetaran la decisión y no se destruirán las relaciones interpersonales, lo cual es a lo que tememos cuando nos negamos a hacer algo que no queríamos o no debíamos.

Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. [1ª Corintios 10: 23]