Hola!
Las madres, cuando hablan con sus hijos y estos pasan de ellas, enseguida les chillan: – ¿Estáis pensando en «musarallas»? Presta atención!
Algunos estudios científicos afirman que hasta en un 46,9% de las horas de vigilia la mayoría de las personas tienen pensamientos que nada tienen que ver con lo que les ocupa en el momento, [un estudio de la revista Science con una muestra de 2250 personas, lo demostró] se refiere a la «divagación mental», y lo relacionan con la infelicidad, al parecer aprender a entrenar la mente para resistir la tendencia del pensamiento errante y concentrarse en el aquí y ahora, facilita que crezcan emociones positivas. Lo veo lógico, si estamos desconcentrados, seguramente la tarea no llegará a un final exitoso, y por tanto aparecerá la frustración.
Muchos lo llaman estar desubicado en tiempo y espacio, estar divagando, separarse del asunto al que se debía prestar toda la atención, no tener ni propósito fijo ni determinado. ¿Os ha pasado? Pero hay que prestar atención! Estar expectante y no vagando o divagando!
«A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: «No entrarán en mi reposo» [Hebreos 3: 10- 11/ Salmos 95 : 7-11] En ocasiones, el estar divagando, puede llevarnos a cometer grandes errores, porque estar faltos de atención y concentración puede no dejarnos reconocer los caminos del Señor.

