martes 19/05/2020

Hola!

Cuando hablamos que algo ha alcanzado su pleno desarrollo estamos hablando de MADUREZ, el ejemplo clásico es el estado de madurez de una fruta, el estado óptimo para ser comestible, como ocurre con las aceitunas cuando están aptas para el proceso de producir aceite.

Entre las personas hablamos de un periodo de la vida en que se ha alcanzado la plenitud vital, y aún no ha llegado a la vejez, la persona es consciente que es autosuficiente para cubrir sus necesidades vitales y ser independiente.

La característica que valida la MADUREZ en cualquier persona, más que la edad, es el buen juicio, prudencia y sensatez. Analiza profundamente cada situación en que se haya, se comporta de manera prudente, no impulsiva, tiene carácter ya que se es auténtico porque vive en congruencia con lo que dice que es. Digamos que una persona madura es la que tiene «bien amueblada la cabeza», sigamos un poco más adelante y vamos a deslindar los tipos de madurez:

– la psicológica: cuando se alcanza un máximo de equilibrio, capacidad de toma de decisiones, aplicar el razonamiento en cada área de la vida.

– la emocional: es reconocer las emociones, manifestarlas adecuadamente, controlarlas y poder ser asertivos.

– la sexual: cuando los órganos sexuales alcanzan un desarrollo total y por tanto la capacidad de reproducir. ( Y por supuesto sobra aclarar que esta capacidad no es sinónimo de madurez emocional y psíquica)

Así las cosas ya podemos mencionar otro tipo, la madurez espiritual. En el área que corresponde a los asuntos relacionados con el Señor (seguir sus enseñanzas y rastrear la perfección en su camino) la madurez puede llegar a ser tardía, depende de la capacidad de discernimiento entre el bien y el mal que mostremos, pues es un proceso de aprendizaje y ejercicio en el uso de los sentidos (ejercicio de la capacidad de tomar decisiones). A los maduros les corresponde el alimento sólido, contrariamente al que aún no ha madurado, puede que por ser tardo en oír, hay que ofrecerle leche, es decir los primeros rudimento de la palabra de Dios. Y este proceso de maduración espiritual puede ser lento y largo siempre y cuando nos comportemos como inexpertos en la palabra de justicia. [ leed Hebreos 5: 12- 14]

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. [1ª Corintios 2: 6]