martes 12/05/2020

Hola!

Ser constante, es ideal! Dicen que la gota de agua rompe la piedra por su constancia, no por su fuerza.

Mantener de forma precisa y diaria un hábito! Por ejemplo estamos siempre trazándonos metas: que si bajar los kilos de más: hay que hacer una alimentación sana y cuesta! … que si hacer más ejercicios, caminar o correr o ir al gym o en casa … los primeros días !que embullo! Luego van apareciendo excusas, que en general son objetivas, y nos alejan de crear el hábito. Se hace cansino.

CONSTANCIA: FIRMEZA Y PERSEVERANCIA DEL ÁNIMO EN LAS RESOLUCIONES Y EN LOS PROPÓSITOS.

Así que veamos por donde va el camino a la constancia:

– elegir el propósito, tomar una resolución.

– perseverar (repetir cada día la misma actividad, así se volverá un hábito permanente) encontrar un horario, un espacio, crear un recordatorio que nos lleve a realizar lo que deseamos lograr.

– firmeza ( mantener lo mismo, no cambiar, no tener doble ánimo)

Un arma poderosa es hacer las cosas de forma consciente, ese esfuerzo mental que nos permite analizar cómo y porqué debemos hacer «eso» que nos propusimos.

Según se avanza en la constancia, puede que topemos con pequeños «fallos», esto no debe desmotivarnos, hay que seguir perseverando. Las metas deben ser pequeñas, e ir incrementando en tiempo y volumen. Es un proceso «in crescendo». Si puedes enlazar el nuevo objetivo a otro hábito diario, se comportaría como un recordatorio y se hará efectivo.

Lo que hacemos de manera constante, es lo que da forma a nuestra manera de vivir, es decir el estilo y hábito que practicamos.

En la vida cristiana: ¿En qué áreas debemos ser constantes?

Hay dos imprescindibles: la oración, leer y escuchar la Palabra.

del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección
[1ª Tesalonicenses 1: 2- 4]