Hola!
Somos testigos que en innumerables ocasiones las circunstancias generan dificultades para vivir. Sufrimiento y preocupaciones no son una enfermedad de la mente ni del corazón, es propio de la vida, !vivimos en este mundo!
Ahora, ir constantemente hablando o recordando los aspectos negativos que se nos presentan cada día y subestimar los otros aspectos positivos, hacer de esto tendencia o hábito (filtraje selectivo, según la psicología) provocará la cara larga, la dejadez y la amargura en nosotros.
El reverso de la moneda: Ese mirar con «positivismo» extremo todo lo que acontece o nos rodea y tratar de estimular a nuestra mente para que solo se concentre en la «vida placentera», no es ni práctico ni bueno.
Pero, descubrir nuestras fortalezas y virtudes, trabajar para desarrollarlas, a favor de lograr una vida significativa, cumplir un propósito bueno, esto si es real y nos acerca a emociones sanas y agradables.
Jesús oró al Padre: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». [Juan 17: 15- 17] Este es el meollo del asunto, la felicidad mundana es superficial, vana y pasajera, pero la Verdad es eterna, fiel y segura.

[Colosenses 2: 8]
