jueves 07/05/2020

Hola!

¿Habéis escuchado alguna vez la expresión: Que voluntariosa/o es fulanita/o? Se refiere a una persona que generalmente es «de armas tomar», que lo que «se le mete entre ceja y ceja» … lo hace, pese lo que pese.

Voluntad: Facultad de decidir y ordenar la propia conducta. [Podemos comprender entonces, que hay que lucir un mínimo de habilidad mental para tener esta capacidad] Es una aptitud. Por eso, existen condicionantes que hacen que unas personas tomen una u otra decisión por otra, ejemplo un padre toma la decisión por un hijo, un adulto mayor con Alzheimer es incapaz de hacer valer su voluntad, no tiene la capacidad. De ahí que es un término usado en el mundo jurídico frecuentemente.

Otra manera de explicar la voluntad, es el acto con que la potencia volitiva admite [una buena acción] o rehúye una cosa [alejarse de la tentación, no pecar]. Así que está relacionada directamente con el libre albedrío o libre determinación.

Cuando somos capaces de elegir sin que algo externo nos obligue a ello, estamos siendo libres de hacer nuestra voluntad. Aquí entra otra condicionante : tener ganas o deseo de hacer algo, sin embargo, muchas veces si nos dejamos llevar por las «ganas» hacemos NADA. Y aquí entra en escena … aquella persona VOLUNTARIOSA, de la que hablaba antes, esa que sin ganas, se esfuerza y toma la resolución de HACER, la que se dispone a trabajar a pesar de los pesares, porque debe llegar a la meta.

No sirviendo solo cuando se les esté mirando, como los que quieren quedar bien con los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo la voluntad de Dios con ánimo [Efesios 6: 6]

En el momento que dejamos que Jesús entre en nuestras vidas, nuestra voluntad deja de ser el centro y admitimos Su Divina Voluntad como la Luz que nos guía. «Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud»[Salmos 143: 10 ] Lo que no es contradictorio, al plegar nuestra voluntad a la de Dios, no somos meros títeres, sino que asumimos que nuestra voluntad debe ser la suya. «No se conformen a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento de modo que comprueben cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta»[Romanos 12: 2]

Una respuesta a “jueves 07/05/2020”

  1. Hacer la voluntad de Dios, implica decisión y entrega real, permitir que nuestro Yo, muera para vivir en su voluntad solo puede venir de la obra del Espíritu santo en mí, siempre que yo lo permita. Es un tema que debemos meditar en nuestras vidas.

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