miércoles 06/05/2020

Hola!

Cuando hay una decisión que tomar, un paso que pensar los mayores repiten: – Consúltalo con la almohada! Es la forma de aconsejar que analicemos «tal» situación para encontrar una respuesta o una solución, en la tranquilidad de la noche, esperar durante el sueño que el cerebro asimile y al despertar seguramente alguna buena idea se nos ocurrirá, ya que mientras dormimos nuestro cerebro trabaja y ordena lo procesado durante el día.

Dormir es tan necesario como alimentarse, es una función biológica prioritaria para el organismo, el buen dormir es reparador para la salud psicológica y fisiológica en general. A veces no conciliar el sueño es un efecto secundario de preocupaciones excesivas, ansiedades, culpas y temores, canalizar cada una de estas emociones evitaría un daño mayor.

«Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia»[Eclesiastés 5: 12] Tener un día ocupado, en quehaceres útiles y honestos seguro proporcionará un sueño reparador.

«En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado»[Salmos 4: 8]

Terminar el día con el pensamiento puesto en el Señor, esperanzados en su misericordia y amor, agradecidos de corazón por las bendiciones recibidas, y seguros que «lo que sea» bajo su voluntad está, seguramente hará que durmamos saludablemente.